
APATZINGÁN, Mich., 20 de abril de 2026.- Varios elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), resultaron gravemente heridos al estallar minas en las brechas del municipio de Apatzingán mientras hacían rondines, según informes de la 43 Zona Militar.
Todo comenzó como una misión de rastreo y terminó en una escena que remite a escenarios de guerra: caminos rurales sembrados con explosivos, vehículos inutilizados y militares heridos tras una segunda jornada de explosiones en la misma zona, por diversos grupos del crimen organizado que operan con carnet de impunidad en la región y se disputan el territorio rico en cítricos, ganado y otros productos a quienes extorsionan, para dar protección.
De acuerdo con una denuncia presentada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ante la Fiscalía General de la República, elementos del Ejército realizaban el pasado 17 de abril un reconocimiento motorizado en brechas cercanas a las comunidades de El Morado y La Salatera, donde un día antes —el 16 de abril— ya se había registrado la explosión de un artefacto que dejó a personal castrense lesionado.
Con ese antecedente, los militares desplegaron un operativo enfocado en localizar más dispositivos ocultos. Durante el recorrido, detectaron un punto sospechoso: tierra removida en medio del camino, señal típica de la colocación de explosivos improvisados.
Para evitar riesgos, activaron un vehículo desminador no tripulado. Sin embargo, al avanzar sobre el terreno, el aparato detonó un artefacto explosivo, quedando severamente dañado e inservible en plena operación.
Lejos de concluir la misión, el personal continuó la búsqueda a pie. Fue entonces cuando ocurrió el segundo golpe.
Un nuevo artefacto explosivo improvisado estalló al paso de los militares, hiriendo de gravedad a un capitán primero de Infantería y a un cabo. Ambos fueron evacuados de emergencia en helicóptero hacia un hospital, donde permanecen bajo atención médica.
La doble explosión en menos de 48 horas en el mismo punto revela un patrón preocupante: la instalación sistemática de explosivos en rutas rurales, una táctica cada vez más frecuente en regiones bajo disputa criminal.
La Sedena formalizó la denuncia para que las autoridades federales investiguen estos hechos, que evidencian un nivel de riesgo creciente para las fuerzas armadas en operaciones en Tierra Caliente.








