Una reacción unánime de desaprobación fue la que generó la declaración del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla de amonestar al presidente municipal de Coahuayana, Andrés Rafael Aguilar Mendoza, Pay, por suspender las clases el lunes 29 con motivo de los hechos de inseguridad presentados el fin de semana anterior.
Las redes sociales, a veces benditas y a veces malditas, se vieron inundadas de manifestaciones de apoyo al alcalde Pay, y de tarjetas rojas de expulsión al gobernador Bedolla, al recién estrenado secretario Raúl Zepeda, y a la titular de la Secretaría de Educación, Gaby Molina, los que obviamente respaldaron institucionalmente a su jefe el mandatario estatal, y junto con él se fueron al basurero de la historia de Coahuayana.
En contraparte, las expresiones a favor del manejo adecuado a la crisis de seguridad que se vivió en Coahuayana fortalecieron al presidente municipal Pay, quien vio subir sus bonos de popularidad hasta las nubes por el apoyo de los coahuayanenses que aprobaron las medidas tomadas no con el afán de lucirse (como otros), sino de asumir sus responsabilidades al frente del ayuntamiento.
Conforme a la Ley, corresponde a los presidentes municipales la gobernabilidad del municipio y la responsabilidad de la seguridad y de la vida e integridad física de los habitantes dentro del territorio municipal, y con esta base, el alcalde Pay tomó la decisión de suspender clases porque tenía información suficiente de la dimensión de la inseguridad que se vivía el sábado, domingo y lunes pasados
El fin de semana anterior el municipio de Coahuayana vivió la más grave crisis de seguridad que se haya tenido en su historia reciente, al ser objeto de un ataque planeado por parte del crimen organizado que incluyó quema de vehículos fuera del territorio municipal en los límites con Colima con Michoacán, y en el crucero Los Laureles de la carretera Aquila-Apatzingán, ambos para obstaculizar la llegada de fuerzas armadas federales, pero de esto no dijeron nada las autoridades estatales encabezadas por el gobernador, y los muy listos, mejor decidieron amonestar a Pay por suspender clases.
Coahuayana es más grande que sus problemas, a lo largo de la historia siempre ha sido así y siempre ha salido adelante solo, ahora parece que no será la excepción, ojalá y nos equivoquemos y llegue el apoyo de la federación, porque por parte del estado no se ve claro.








