COAHUAYANA, Mich., 9 de julio de 2026.- Este 2 de julio en el municipio de Coahuayana, sin ningún motivo legal ni válido, de manera arbitraria empleados de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se llevaron el medidor de luz de una vivienda de la localidad El Ranchito que estaba al corriente con el pago, y desde ese día a la fecha tiene sin energía eléctrica la casa donde vive una familia de adultos mayores con dos mujeres enfermas, una de ellas con enfermedad de Parkinson y diabetes, y la otra está postrada en cama requiriendo cuidados permanentes.
Lo anterior es denunciado por la doctora María Isabel Medina Villa a través de un comunicado a la ciudadanía hecho llegar a la redacción de Entérese, en el que de manera atenta da a conocer el calvario que ha experimentado en la gestión para que la CFE reinstale la energía eléctrica cortada a la casa de sus padres, lo que ha sido negado por la paraestatal básicamente por incompetencia para resolver sus problemas internos de comunicación, protocolos, falta de voluntad de servicio, de empatía y de humanidad de trabajadores administrativos.
La conocida y muy estimada doctora Maritza como la conoce la gente en el municipio de Coahuayana, expresa confiar en las instituciones para resolver el problema que les aqueja, empero, también exige a la compañía de luz que cumpla con el resolutivo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que considera el acceso a la energía eléctrica es un derecho humano, lo significa que el Estado a través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), está obligado a garantizar este servicio de manera eficiente para asegurar una vida digna junto a otros derechos fundamentales como la salud, la alimentación y la educación.
El comunicado íntegro a continuación:
COMUNICADO A LA CIUDADANÍA DE COAHUAYANA
Buenos días.
Mi nombre es María Isabel Medina Villa. Soy médica cirujana, servidora pública y, sobre todo, ciudadana de este municipio.
Hoy quiero compartir una experiencia personal que considero importante porque creo que puede ayudar a muchas personas de Coahuayana que, en algún momento, también puedan sentirse confundidas o desprotegidas frente a un trámite con una institución pública.
Este video no tiene la intención de atacar a la Comisión Federal de Electricidad.
Tampoco busca desacreditar el trabajo de todas las personas que ahí laboran.
Al contrario.
Quiero reconocer públicamente que cuando nuestro municipio enfrenta lluvias, huracanes o sismos, las cuadrillas de la CFE suelen responder con rapidez y profesionalismo.
Eso también debe decirse.
Pero reconocer lo bueno no significa guardar silencio cuando sentimos que algo puede mejorar.
El 2 de julio de 2026, sin previo aviso para nosotros, fue retirado el medidor del domicilio de mis padres.
Hoy es 8 de julio.
Han pasado varios días y seguimos sin servicio eléctrico y sin una respuesta clara sobre todo lo ocurrido.
Lo primero que hice fue revisar la aplicación oficial de la CFE.
La aplicación mostraba saldo en cero y el servicio aparecía como pagado.
Ante esa contradicción llamé al 071.
En ese momento mi número de servicio todavía podía consultarse.
Posteriormente acudimos personalmente a las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad.
Después de esa visita, al intentar nuevamente consultar el servicio, el sistema ya no permitía acceder con ese mismo número.
Por eso hago una pregunta respetuosa.
Si realmente existe un desfase entre los sistemas nacionales y los sistemas locales, ¿cómo puede un ciudadano saber cuál información es la correcta?
¿En cuál sistema debemos confiar?
Durante estos días hemos recibido distintas explicaciones.
Primero se habló de un desfase entre sistemas.
Después se nos indicó que debíamos realizar una nueva contratación.
Posteriormente comenzaron a aparecer nuevas observaciones sobre la instalación.
Que si la mufa.
Que si ahora había otro requisito.
Que si ahora faltaba otra modificación.
Y cada vez que cumplíamos con una indicación, aparecía una nueva.
Eso representa tiempo.
Representa dinero.
Representa desgaste.
Y sobre todo representa incertidumbre.
Los ciudadanos no podemos vivir adivinando cuál será el siguiente requisito.
Necesitamos reglas claras desde el principio.
Hay algo que también me preocupa profundamente.
Hace años la propia Comisión Federal de Electricidad revisó la instalación para autorizar el servicio de 220 volts.
Posteriormente también revisó la instalación correspondiente a los paneles solares, los cuales llevan aproximadamente un año funcionando.
Si existía alguna irregularidad técnica, ¿por qué nunca fue señalada durante esas revisiones?
¿Y por qué hoy aparecen observaciones que anteriormente no existían?
No estoy diciendo que no deban corregirse.
Si existe una observación técnica, se corrige.
Pero queremos conocer exactamente cuál es.
Queremos conocer el fundamento.
Queremos conocer el procedimiento.
Porque los ciudadanos no somos ingenieros electricistas.
Confiamos en que cuando una autoridad revisa una instalación y autoriza un servicio, ese procedimiento se realizó conforme a la normatividad.
También quiero expresar otra preocupación.
Desde el primer momento, una persona de la propia Comisión nos manifestó que no se autorizaría una nueva contratación.
Hasta el día de hoy seguimos intentando entregar la documentación y cumplir con cada requisito que se nos solicita.
Y precisamente por eso pedimos que todo quede claro, por escrito y con fundamento.
No estamos pidiendo un privilegio.
Estamos pidiendo certeza jurídica.
Otra situación que considero importante mencionar es la atención al ciudadano.
Durante varios días escuchamos al vigilante informar constantemente que el personal ya se iba porque vivía fuera del municipio, que ya no alcanzarían a atender o que el horario estaba por terminar.
Yo también soy servidora pública.
Todos los días viajo desde Colima para trabajar en Coahuayana.
Y jamás he considerado que vivir en otra ciudad sea motivo para dejar de atender a un paciente.
Si el personal es insuficiente para atender toda la demanda del municipio, entonces corresponde fortalecer el servicio.
No trasladar esa carga al ciudadano.
Quiero hablar también de algo muy personal.
En ese domicilio viven mis padres.
Mi madre vive con enfermedad de Parkinson y diabetes.
Además, tenemos una persona postrada en cama que requiere cuidados permanentes.
Nadie preguntó quién vivía en esa casa.
Nadie preguntó si había medicamentos.
Nadie preguntó cuáles eran las condiciones de salud de las personas afectadas.
Por eso digo que la electricidad no siempre representa comodidad.
Muchas veces representa salud.
Representa calidad de vida.
Representa dignidad.
Y quiero decir algo más.
Sé que comenzaron a circular comentarios diciendo que llegué gritando o siendo grosera.
Las personas que realmente me conocen saben perfectamente cómo hablo.
Sí.
Tengo una manera muy coloquial de expresarme.
Y sí.
Cuando considero que existe una injusticia, levanto la voz.
Pero levantar la voz para pedir una explicación nunca debe confundirse con perder el derecho a ser escuchado.
Quienes trabajan conmigo saben que todos los días explico diagnósticos, tratamientos y procedimientos a mis pacientes.
Nunca espero que una persona adivine lo que tiene que hacer.
Lo mismo espero de cualquier institución pública.
Que explique.
Que oriente.
Que informe.
Y aquí quiero hacer una reflexión.
¿Qué es más grave?
¿Qué una ciudadana utilice un lenguaje coloquial mientras exige una explicación?
¿O qué un ciudadano salga de una oficina pública sin entender por qué perdió un servicio básico?
Yo creo que lo verdaderamente grave es que una persona se retire sin respuestas.
Y todavía más grave cuando hablamos de adultos mayores que muchas veces no preguntan por miedo.
Es muy fácil que una persona mayor se quede callada.
Es muy fácil que acepte todo lo que le dicen.
Pero el respeto no debe depender de qué tan fuerte hable una persona.
Debe ser igual para todos.
Por todo lo anterior, solicito respetuosamente que este caso sea revisado por personal externo a la oficina local de la Comisión Federal de Electricidad.
No para buscar culpables.
No para confrontar.
Sino para garantizar objetividad, transparencia y confianza para toda la ciudadanía.
Y finalmente quiero dirigirme directamente a los habitantes de Coahuayana.
Si alguna vez han vivido una situación similar con la Comisión Federal de Electricidad…
Si les cambiaron los requisitos durante un trámite…
Si sintieron que no recibieron la información suficiente…
Si consideran que no fueron tratados con el respeto que merecen…
No se queden callados.
Documenten.
Pregunten.
Soliciten que todo les sea explicado por escrito.
Y si necesitan orientación para presentar una inconformidad por las vías institucionales, con mucho gusto pueden buscarme.
No prometo resolverles el problema.
Pero sí puedo ayudarles a encontrar el camino correcto para ejercer sus derechos.
Porque ningún ciudadano debe sentirse solo frente a una institución.
Y ninguna institución debe tener miedo a ser revisada cuando los ciudadanos solicitan transparencia.
Las instituciones fuertes no son aquellas donde nadie pregunta.
Son aquellas donde cualquier ciudadano puede preguntar sin miedo y recibir una respuesta clara, respetuosa y fundamentada.
Muchas gracias.








